1. Minirelato: “El mago de la montaña”
Soy mujer y escribo. Soy plebeya y sé leer. Nací sierva y soy libre. He visto en mi vida cosas maravillosas. Cuando me fui de viaje a Oriente como esclava de un rey tracio, me encontré con un hombrecillo que habitaba solitario a lo alto de una montaña. Ese anciano me guió por ese país tan fantástico y distinto al mío, y me ayudó a liberarme del rey. Me obligó a comprar un mono que hizo convertir en elefante en el que montamos para hacer nuestros largos paseos por las sendas de bosques y montañas. Durante esos días me enseñó a leer y escribir, a dominar el poder de la palabra y a realizar discursos. Ese hombrecillo era un mago disfrazado de viejo. Era capaz de convencer a cualquiera que se pusiera en su camino. Un día, mientras nos dirigíamos a bajar a la ciudad para comprar especies, un tigre atacó al maestro y le hirió en el costado derecho. Lo tuve casi una semana en cama, hasta que finalmente el pobre ancianillo murió, pero me dejó un pequeño presente envuelto con un pañuelo de seda. Cuando lo abrí me di cuenta que eran unos polvos mágicos, y entendí que ahora yo debía me convertir en una mujercilla vieja que viviría en la montaña hasta que encontrase a quien liberar y traspasarle el don mágico.
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