aprende la danza de la lucha...

La lucha es una danza, sobre todo para los guerreros como tú,
o para el guerrero en el que quizá podrías convertirte.
Tienes que aprender a bailar con tu enemigo y olvidarte de todo,
de la misma manera que te olvidas de contar tus pasos cuando la
música te arrastra.
Tienes que olvidar tus temores y tu cuerpo,
tienes que olvidar incluso quién eres
y dejarte llevar por el ritmo interno de la danza de la muerte.
No pienses, actúa.
Y recuerda: la mejor defensa siempre es el ataque.
Ponte en guardia


jueves, 10 de enero de 2008

ESTUDIO LITERARIO DE LOS PERSONAJES*

c) ESTUDIO LITERARIO DE LOS PERSONAJES

Personajes en la casa de Samatán compañeros de Leola

Alina: Primer de todo es un personaje secundario que en este caso apoya a la protagonista. Su papel en la novela es el de demostrar las capacidades de León como anti gafe o como personaje especial con capacidad de convencer, y a la misma vez sirve para demostrar que la brujería y los hechizos existen si se cree en ellos, pero que verdaderamente lo único que se debe creer de la brujería y este mundo es el saber y el conocimiento. “El conocimiento es más perdurable que los famosos conjuros perdurables” Es como cuenta la mágica Nyneve a Leola. Es una chica que se encuentran en Samatán. Se dice que está ciega pero realmente es una falsa ciega ya que ella misma se vendó los ojos para no ver, ya que creía que tenía el mal de ojo, y que con eso hacía enfermar a sus hermanos y a su madrastra. Es tímida y tiene mucho miedo. Al principio anda sucia y asustadiza entre las ruinas y León la ayuda mediante charlas amigables. Eso se puede ver en el libro en las páginas 392/393 cuando se dice:

Alina, horrorizada se convenció de que ella era la causante que ella les embrujaba sin quererlo. Se cubrió los ojos con un paño y escapo de casa, dispuesta a penar por el mal hecho.” “El mal de ojo no existe… siempre que tú no creas que no existe. Pero como Alina sí cree, y está atrapada en su miedo y su fe…”

León: Este personaje también es secundario pero no por eso no es importante. También se podría tratar de un personaje alegórico de la bondad, confianza o de curación de aquello que es maligno.

Soy como el espinazo de la Cobra Negra. Soy un Hueso Esponja del aojo. Es un don que no busqué y que no pedí. Me vino de nacimiento y lo descubrí por casualidad. No solo soy inmune a la fascinación maligna, si no que, además, soy capaz de absorber todo el mal. Lo chupo y lo extraigo, lo extirpo por completo, lo deshago. Desaparece para siempre sin hacerme daño. Es muy fácil. Solo tienes que quitarte la venda y mirarme a los ojos.”

No se opone a nuestra Leola. Es más, la salva de la emboscada que le hace Dhuoda haciéndose pasar por compañeros de Jacques, el novio/ex-novio de Leola. Ofrece mucha generosidad a Leola y Nyneve y eso a Leola le hace dudar ya que hasta entonces los hombres que había conocido le habían fallado o traicionado. Pero este personaje es clave ya que aparenta otro tipo de hombre, a pesar de ser especial, se ve que se puede confiar en él.

Además, ayuda a Alina a superar su mal de ojo, así pues se puede determinar como un anti gafe. También es herrero. Esconde un basilisco en una jaula bajo un mantón, pero en este libro casi todos los personajes ocultan algo misterioso de ellos, así que tampoco se puede tomar como un mal presagio. Leola y León se convierten en pareja dentro de la casa, a pesar de que al principio no se dirigieran casi la palabra, pero el hecho de que León tuviese un ataque epiléptico y que ella lo cuidara, hizo crecer una cierta confianza y complicidad, y esto hace crecer el deseo mutuo entre los dos.

Filippo: El nombre de este personaje significa “el que ama a los caballos”, según la novela, debe venir de Bizancio o de alguna región oriental. Es un eunuco porque está castrado. Hombrecillo sordo, que lleva tatuado en su cuerpo la historia del Gran Aquiles. Como dice Leola, es un hombre que carece de palabras pero sin embargo las lleva todas descritas en su cuerpo. Esto hace que además de ser sordo, parezca mudo también, e incapaz de comprender lo que le dicen. Se basa más por hechos y reacciones que por palabras. Aparece en las páginas 409/410 como un objeto de feria, tratado igual que un animal entre animales. León lo libera después de echar una partida de pulsos, ya que quién ganase, se quedaba con Filippo, y de este modo, León en vez de conseguirlo como mascota, lo consigue para poder darle la libertad.

“El sordo ni siquiera se ha quejado de la patada. Mira expectante a su antiguo amo y hace ademán de seguirle cuando éste se da la vuelta para marcharse…Me mira sin comprender. Ojos asustados y la misma expresión anhelante de los perros”

Este personaje no tiene una función muy importante en la novela, es el cocinero en la casa, y lo hace bastante bien. Además, las palabras de su cuerpo, a veces sirven como referencia para describir sucesos de la realidad, para comparar, o cuando no encuentran esa expresión recorren a esas frases.

Qué palabra usa el cuento griego tatuado sobre el cuerpo de Filippo? Una estrella…, un astro. Sí: el rostro del herrero resplandece como un astro… Y así, nimbado de esa hermosa luz y de ese brillo, el poderoso León se va a su cuarto.

Violante: Este personaje no vive en la casa de Samatán, si no que aparece más tarde, en Montségur. Es una chica enana, hija de una mujer cátara, la señora de Lumière. Casi siempre, en las aventuras se sujeta en la espalda de León quién la transporta. Hacia las páginas 439/440, la encuentran en Montségur, donde se disponen a hacer una reunión entre obispos, obispos cátaros, Buenos Hombres y Buenas Mujeres. Entre estas está la señora de Lumière, matriarca cátara, su madre. Violante es una chica bella y agradable, cariñosa y dulce. La madre le atribuye a Leola la encomienda de llevar una carta a su hermano que está con los cátaros en Albi.

Esta carta lleva escritos los movimientos del Señor Montfort, de este modo si los saben podrán ganar la guerra. A pesar de ser enana, el momento clave de su papel en la novela, es cuando les ayuda a poder escaparse por grutas naturales bajo tierra para llegar a Albi desde Montségur.

Sé que podría irme con vosotros, pero…soy vieja, os entorpecería y, además, no quiero huir, no quiero ocultar mis creencias, porque para m sería lo mismo que renegar de ellas.[ …]se hablará de nosotros. Se hablará de la caía de Montségur[…]No me asusta la pira, querida mía. Es la puerta que me conducirá al seno de Dios.[…]Me rompería el corazón verte sufrir”

Esto se lo dice la señora Lumière a Violante, su hija, cuando le pide que se vaya con Leola y sus compañeros hacia Albi para ganar la guerra contra el Señor de Montfort. Aquí se ve las creencias cátaras de la mujer, y la unión entre madre e hija. “Haré como dices.”

Finalmente hace caso a su madre, tras suplicarle que la dejara quedar, pero le prevale poder ayudar en la guerra que esperar a que les encuentren y los maten.